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lunes, 21 de enero de 2013

VI EL EVANGELIO...

¿Habéis oído alguna vez el Evangelio? ----preguntó un misionero en China a un chino.

-No - fue la respuesta - Pero lo he visto. Yo conozco a un hombre que fue el terror de este distrito, un malvado, tan perdido que era casi un salvaje, además era un fumador empedernido de opio. Cando el aceptó la religión de Jesús cambió radicalmente, tanto que ahora es el más mazo, el más bueno de los hombres, y ha podido abandonar su terrible vicio. Por eso os puedo decir que sí no oí el Evangelio, lo vi.

ESTO ES EL EVANGELIO...

El doctor Banks cuenta la siguiente historia:

Una mujer borracha entró el domingo por la noche en nuestra iglesia y fue convertida. El copastor de la iglesia fue a visitar a su esposo al día siguiente y vio que era un mecánico muy inteligente, pero opuesto a la religión y apegado a las ideas escépticas de Ingrsoll. Estaba disgustado por la conversión de su esposa y dijo que no tenía ninguna duda de que ella volvería pronto a su vida antigua.

Seis meses después, este mismo hombre vino a ver al ministro del Evangelio, con gran perplejidad en cuanto a su propia situación espiritual.
Dijo: “He leído todos los libros sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir sus argumentos, pero en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar, en la persona de mi esposa, que no puedo refutar.

He llegado a la conclusión de que yo debo estar en error, y que ha de haber un poder santo y divino en la religión que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una santa, cantadora, amable, paciente y piadosa, como es ahora mi esposa”.

Ciertamente los mejores libros sobre El cristianismo son las vidas trasformadas de los hombres y mujeres que están en comunión con Cristo.

ESTO ES LO QUE SIGNIFICA CONVERSION.


Cuando una persona se ha vuelto a Dios hasta los más simples actos lo manifiestan.
Un lechero que tenía la costumbre de aguar la leche, fue convertido. Y todos pudieron constatarlo, ya que no cambió solo él sino que también la leche experimentó este cambio. 

Una mujer que desde hacia mucho tiempo era parroquiana se lo hizo notar un día y le preguntó si había adquirido mejores Vacas o mejores pastos. “No señora, contesto él, tengo las mismas Vacas y pastan en los mismos campos; la razón de la mejoría de la leche consiste en que, cuando hace algunas semanas fui convertido, la leche también cambió”.

Así se manifiestan los frutos de la verdadera conversión.