lunes, 20 de agosto de 2012

EL GRAN MECÁNICO....


Una vez iba un hombre en su automóvil por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto, su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar que era lo que tenía. Pensaba que pronto podría encontrar que era lo que tenía el auto pues hacía muchos años que lo conducía, sin embargo después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba el daño del motor. En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un hombre a ofrecerle ayuda.
El dueño del primer auto dijo:
- Mira, este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tu sin ser el dueño puedas hacer algo.
El otro hombre insistió con una cierta sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo:
- Bueno, haz el intento pero no creo que puedas pues este es MI auto.
El segundo hombre hechó manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar.
El primer hombre quedó atónito y preguntó:
- ¿Como pudiste arreglar el auto si es MI auto?
El segundo hombre contestó:
- Verás, mi nombre es Felix Wankel….yo inventé el motor rotatorio que usa tu auto!
Cuantas veces le decimos a Dios: esta es MI vida, este es MI destino, esta es MI casa. Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles creemos que nadie nos podrá ayudar pues “es MI vida”.
Te voy a hacer unas preguntas:
¿Quién hizo la vida? ¿Quién hizo el tiempo? ¿Quién creó la familia?.
Solo aquel que es el autor de la vida y el amor, puede ayudarte cuando te quedes tirado en la carretera de la vida.
Hebreos 13:6 “De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me hará el hombre.”

jueves, 26 de julio de 2012

EL ÁGUILA Y LA TORMENTA


¿Sabías que un águila sabe cuando una tormenta se acerca mucho antes de que empiece?
El águila volará a un sitio alto para esperar los vientos que vendrán. Cuando llega la tormenta, Extiende sus alas para que el viento las agarre y le lleve por encima de la tormenta. Mientras que la tormenta esté destrozando abajo, el águila vuela por encima de ella.
El águila no se escapa de la tormenta. Simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Se levanta por los vientos que trae la tormenta.
Cuando las tormentas de vida nos vienen – Y todos nosotros vamos a pasar por ello, Podemos levantarnos por encima poniendo nuestras mentes y nuestra fe en Dios.
Las tormentas no tiene que pasar sobre nosotros. Podemos dejar que el poder de Dios nos levante por encima de ellas. Dios nos permite ir con el viento de la tormenta que trae enfermedad, tragedia, y demás cosas en nuestras vidas. Podemos volar sobre la tormenta.
Recuerda, no son los pesos de la vida que nos lleva hacia abajo, sino el cómo los manejamos.
Isaías 40:31 – “pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

EL CASTILLO DE ARENA.


Kirby había esperado toda la semana por este día.  Él y su mejor amigo Austin habían juntado todo tipo de envases para usar como moldes en su castillo de arena.  Hasta habían dibujado un plano.  Este año, sabían que podrían ganar el premio por el mejor castillo de arena de su categoría.
Llegaron temprano a la playa y marcaron su área.  Se pusieron  a trabajar enseguida. Había niños de todas las edades construyendo castillos de arena.  El de Kirby y Austin adelantaba rápido y se veía magnífico.
Kirby acabada de volcar el último molde de arena sobre la torre cuando un niño que perseguía a otro, muy robusto, pasó corriendo.  Justo cuando el niño grandote llegó al castillo lo saltó, pero el que lo perseguía no tenía piernas tan largas y derrumbó una parte grande.  Y lo peor, ambos rieron mientras se alejaban corriendo.  Austin estaba atónito, pero Kirby estaba furioso
-¡NO…NO…NO!  -gritó-.  ¿POR QUÉ?   -entonces tomó el cubo más grande y comenzó a derribar el castillo mientras gritaba.  Echaba arena a todas partes y en segundos el precioso castillo ya no existía.
-¡Kirby!  -le gritó Austin-.  Lo podíamos haber arreglado.  Oh, ¡qué mal!
Austin se alejó.
La mamá de Austin, que los había acompañado a la playa, se acercó y se juntó junto a Kirby.
-Kirby  -le dijo-, cuando permites que tu ira ye indique qué hacer, nadie gana.  Tú, menos que nadie.  Al final, fuiste tú con tu ira quien destrozó el castillo, y no esos niños.
Cuando alguien te hace enojar, cuenta hasta diez antes de actuar o hablar. Pídele a Dios que te ayude a no responder con ira.
La ira en sí daña más que la condición que lo causó.
Controla tu ira.
El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua.
Proverbios 15:18

LA CARRERA DE SAPOS.


Era una vez una carrera de sapos. El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre.
Había en el lugar una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos. Comenzó la competencia. Pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era: ¡¡Qué pena!!
Esos sapos no lo van a conseguir…Los sapos comenzaron a desistir.Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima. La multitud continuaba gritando:¡¡Que pena!! ¡¡No lo va a conseguir…!! Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo por aquel sapito que seguía y seguía tranquilo, ahora cada vez con más fuerza.
Ya llegando al final de la competencia, todos desistieron, menos aquel sapito que curiosamente, en contra de todos, seguía. Pudo llegar a la cima con todo su esfuerzo. Los otros querían saber qué le había pasado.
Un sapito le fue a preguntar cómo él había conseguido concluir la prueba. Y descubrieron que… ¡era sordo!
No permitas que personas con pésimos hábitos de ser negativos, derrumben las mejores y las más sabias esperanzas de tu corazón.
Recuerda siempre el poder que tienen las palabras que escuchas o lo que veas. Por lo tanto,¡ preocúpate siempre por ser POSITIVO!
MORALEJA: sé siempre “sordo” cuando alguien te dice que no puedes realizar tus sueños.
Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; Y soy como mudo que no abre la boca. Salmo 38:13.
No maldecirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo El Señor. Levítico 19:14.