miércoles, 2 de febrero de 2011

VERDAD Y EMBUSTE....


u
n hombre regresó a su casa después de haber viajado mucho y estaba ansioso de alardear de sus aventuras con sus amigos.
! He visto cosas que jamás imaginarías, ni siquiera en sueños! -les dijo a sus amigos-. Una vez vi el barco más largo de cuántos navegan. El capitán estaba de pie en la popa y le dio al grumete un mensaje para que se lo llevara al primer oficial, que estaba en la proa. El chico sólo tenía diez años cuando partió, pero su barba blanca barría la cubierta cuando llegó al mástil. No esperé a ver si vivía lo bastante para conseguir recorrer lo que le quedaba de camino.
Sus amigos se miraron entre si. Y uno dijo: Eso no es nada. No tenías que haber salido de casa para encontrar cosas como esa. Caramba, en el bosque que hay justo detrás de esa colina he visto un árbol tan alto que había perforado un agujero en el cielo. Una vez un pájaro intentó volar sobre su-copa, pero cuando llegó a la tercera rama desde abajo, ya era demasiado viejo para seguir volando; así que se detuvo, puso un huevo y le dijo a su cría que continuara el camino. Siete generaciones de pájaros han volado hacia la copa y todavía no han llegado a medio camino.
Eso es ridículo -dijo el viajero-. En toda mi vida he escuchado una mentira como esa. Si ese es el caso -preguntó su amigo-, ¿de dónde sacaron el árbol para construir el mástil de tu barco?
En esta oportunidad la Mentira fue vencida. En otras ocasiones ella ha ganado. Es una eterna lucha, que siglo a siglo se ha mantenido. Veamos un cuento, de origen africano, que lo explica.
Hace mucho, muchísimo tiempo, Verdad y Embuste se encontraron en un
camino.
-Buenas tardes- dijo Verdad.
-Buenas tardes- respondió Embuste. ¿Qué tal te va últimamente?
-Me temo que no muy bien -suspiró Verdad-. Estos tiempos son difíciles para alguien como yo.
-Sí, ya lo veo -dijo Embuste, mirando de arriba, abajo los ajados harapos de Verdad-. Parece que no hayas tenido qué llevarte a la boca durante una buena temporada.
-Para serte sincera, así ha sido -admitió Verdad-. Al parecer ya nadie quiere emplearme. Allá a donde voy, la mayoría de la gente no me hace caso o se burla de mí. Se me está haciendo muy duro. Estoy empezando a preguntarme por qué sigo aguantándolo.
-Y por qué demonio lo haces? Ven conmigo y te enseñaré cómo salir adelante. No hay razón para que no te hartes comiendo todo lo que quieras, como yo, ni para que no vistas con las ropas más delicadas, igual que yo. Pero debes prometer que no dirás una palabra en mí contra mientras estemos juntos.
Así que Verdad lo prometió y acordó ir junto a Embuste una temporada, no porque le gustara especialmente su compañía, sino porque tenía tanta hambre que pensó que se desmayaría si no conseguía llevarse algo al estómago. Caminaron juntos hasta que llegaron a una ciudad y Embuste se dirigió de inmediato a la mejor de todas las mesas de las tabernas.
-Camarero, tráenos las carnes más exquisitas, los más finos dulces y el mejor vino! -exclamó.
Comieron y bebieron toda la tarde, Al fin, cuando ya no pudieron más, Embuste se puso a golpear con el puño contra la mesa y a llamar a gritos al dueño, que llegó corriendo enseguida.
¿Pero qué clase de sitio es éste? -Soltó Embuste-. Le he dado al camarero una pieza de oro hace ya casi una hora y aún no me ha traído el cambio.
El dueño llamó al camarero, dijo que aquel señor no le había dado nada.
-Qué? gritó Embuste, de modo que todo el que estaba allí volteó la cabeza para mirar-.
¡No puedo creerlo! ¡Aquí vienen a comer ciudadanos inocentes y honrados, y les roban el dinero que han ganado con tanto esfuerzo! Sois un hatajo de ladrones y embusteros! ¡Me habréis enredado una vez, pero no volveréis a verme! ¡Toma! -Le lanzó una moneda de oro al dueño-. ¡Y esta vez tráeme el cambio! Pero el dueño, temiendo que la reputación de la taberna se resintiera, rechazó la pieza de oro y le llevó a Embuste el cambio de la primera moneda que decía haberle dado al camarero, después se llevó a éste aparte, lo llamó sin vergüenza y le dijo que estaba decidido despedirlo. Por mucho que el camarero dijera que no había recibido ninguna moneda del cliente, el dueño se negaba a creerlo.
-Oh, Verdad, ¿dónde te has escondido?
-Suspiró el camarero-. ¿Nos has abandonado también a las pobres almas trabajadoras?
-No, estoy aquí -gruñó Verdad para su adentro-, pero mi buen juicio se ha visto suplantado por el hambre y ahora no puedo hablar sin romper la promesa que he hecho a Embuste.
En cuanto estuvieron en la calle, Embuste soltó una alegre carcajada y le dio una palmada en la espalda a Verdad.
-Ves cómo funciona e! mundo? -exclamó-. No me ha salido nada mal, ¿no te parece?
Pero Verdad se alejó de su lado y dijo:
“Prefiero pasar hambre a vivir como tú lo haces”,
Y así Verdad y Embuste se fueron por caminos diferentes y jamás volvieron a viajar juntos.

miércoles, 5 de enero de 2011

LA DEIFICACIÓN DEL HOMBRE. "SERÉIS COMO DIOS"

La deificación del hombre
Desde que irrumpió en el mundo Satanás ha tratado de vender la mentira de que los meros
hombres pueden convertirse en dioses. Su seductivo siseo, "Seréis como dioses" se escuchó por
vez primera en Génesis 3, y desde entonces se ha estado repitiendo a través de todas las edades
con apasionada frecuencia. El empaqueta y vuelve a empaquetar la mentira en cualesquiera que
sea el tamaño o la forma que se necesite para lograr una buena venta.
En su libro, The Road Less Traveled", M. Scott Peck, un sicólogo muy popular tanto en los
círculos cristianos como en los de la Nueva Era, coloca palabras en la boca del creador cuando
escribe:
"Dios quiere que nosotros seamos como El (o como ella, o como
eso). Estamos creciendo hacia la divinidad. Dios es la meta de la
evolución".1
La bien conocida hechicera Margot Adler va un paso más allá. Dice ella en el Whole Earth
Catalog:
"Nosotros somos dioses y podemos llegar a hacerlo muy bien".2
El notable líder sectario Rajneesh, quien en Poona, India, adquirió el título de "Bhagwan
Shree" (que significa "el señor Dios"), tuvo la temeridad de anunciar: "Cuando ustedes llaman a
Jesús, realmente a quien están llamando es a mí. Cuando ustedes me llaman a mí, están
llamando realmente a Jesús".3
Uno debiera presumir que desde que el señor Dios murió, él tiene que haberse dado cuenta
de que la distancia que hay entre él y Jesús es la distancia del infinito.
Y tenemos al Maharishi Mahesh Yogi, de fama en el campo de la Meditación
Transcendental, quien juega con las Escrituras cuando cambia la palabra "ustedes" por "yo" y
proclama con orgullo: "Guarda silencio y reconoce que tú eres Dios".4
¿Y quién puede olvidar al infame Jim Jones, quien personalmente condujo a cerca de mil
hombres, mujeres y niños a muertes violentas? Este alucinado líder sectario vociferaba:
"Está escrito que ustedes son dioses. Yo soy un dios y tú eres un dios. Y yo soy un dios y
voy a seguir siendo un dios hasta que ustedes reconozcan que también son dioses. Y cuando
cada uno reconozca que es un dios, entonces yo volveré a los orígenes y no pareceré más una
persona. Pero hasta que cada uno de ustedes sepa lo que cada uno es, yo voy a seguir siendo lo
que soy —Dios, todopoderoso Dios".5
No puede causar sorpresa que tal blasfemia sea el vómito de hechiceros yogis y de
maniáticos asesinos. Lo que es más frustrante, sin embargo, es que declaraciones semejantes
proceden ahora de las voces de los más reconocidos nombres en la iglesia.
Échate a un lado, Dios
Kenneth Hagin sostiene que: "El hombre fue creado en términos de igualdad con Dios, y
puede estar ante la presencia de Dios sin tener ninguna conciencia de inferioridad ... Dios nos ha
hecho tan parecidoka El como le fue posible ... El nos hizo la misma clase de ser que es El... El
hombre vive en el dominio de Dios. El vive en términos iguales con Dios ... (El que cree es
llamado Cristo... Eso es lo que somos ... nosotros somos Cristo)"6
Kenneth Copeland declara que "la razón de Dios para crear a Adán fue su deseo de
reproducirse a Sí mismo ... El no fue casi como Dios, el no fue parecido a Dios. Ni aún, fue él
subordinado a Dios".7
El televangelista John Avanzini proclama que el Espíritu de Dios "declaró en la tierra hoy
que el propósito eterno de Dios ha sido a través de las edades ... el de duplicarse a Sí mismo en
la tierra".8
Morris Cerullo vocifera: ¿Sabía usted que desde los principios del tiempo el propósito
fundamental de Dios fue el de reproducirse a Sí mismo? ¿Quién eres tú?, ¿vamos a ver, quién
eres tú? Vamos dilo: ¡Hijos de Dios! ¡Repítelo! Lo que trabaja dentro de nosotros, mi hermano,
es la manifestación de la expresión de que todo lo que Dios es y todo lo que Dios tiene es
nuestro. Y cuando nosotros nos detenemos aquí, mi hermano, ya usted no está mirando a Morris
Cerullo; usted está mirando a Dios. Usted está mirando a Jesús".9
¡Y esto es solo para principiantes! El lenguaje usado por los maestros de la Fe suena
sorprendentemente, similar al usado por las sectas más reconocidas. Un ejemplo a la mano,
Charles Capps dice: "Dios se duplicó a sí Mismo ... Adán fue un exacto duplicado de Dios".10
Herbert W. Armstrong, fundador de la Worlwide Church of God (La Iglesia Universal de
Dios), organización que es una secta, reflejó exactamente los sentimientos de Capp, cuando dijo:
"Como Dios repetidamente revela, su propósito es reproducirse a sí Mismo en lo que bien
pudieran ser miles de millones de personas ... ¿Por qué el Creador Dios coloró al HOMBRE en
la tierra? Porque el propósito fundamental de Dios es el de reproducirse a sí Mismo, el de
recrearse a sí Mismo".11
Y éste no es un caso aislado. Los términos "duplicar" y "duplicación" aparecen
constantemente en las disquisiciones de los maestros de la Fe sobre la humanidad (por ejemplo,
Avanzini), así como también los términos "reproducir" y "reproducción" (por ejemplo, Copeland
y Cerullo).
Demasiado radical para los mormones
Los maestros de la Fe han llegado a ser tan blasfemos y extravagantes que ahora hasta los
sectarios se les están oponiendo. Por ejemplo, el erudito mormón, Stephen E. Robin-son, en uno
de sus libros se refiere a los maestros de la Fe, diciendo:
"Ahora, en efecto, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (es decir, los mormones), no
podríamos estar de acuerdo con la doctrina de la deificación tal como la entienden muchos de
estos evangelistas. Es nuestra creencia que nosotros recibimos la herencia divina total solamente
por medio del sacrificio de Cristo y solamente después de una gloriosa resurrección".12
Robinson rechaza lo absurdo de la iglesia cristiana cuando ésta critica la doctrina de los
mormones de que los hombres llegarán a ser un día como dioses, cuando evangelistas de gran
ascendencia dentro de la iglesia están proclamando consistentemente que ya nosotros somos
dioses. Es de veras irónico que un erudito de la secta de los mormones tenga que encontrar la
doctrina del movimiento de la Fe sobre "los pequeños dioses" demasiado fuerte para que ellos
puedan asimilarla.
Desde todos los puntos de vista esta doctrina de los "pequeños dioses" del movimiento de la
Fe constituye un ejemplo clásico de cómo el concepto bíblico del hombre es a menudo
completamente distorsionado. Los maestros de la Fe toman el relato bíblico de la creación del
hombre a imagen y semejanza de Dios y lo adulteran, convirtiéndolo en una monstruosidad.
Cuando Kenneth Copeland proclama: "Tú no tienes un dios en ti, tú eres uno..."13, y Benny
Hinn dice: "Yo soy un 'pequeño mesías' que anda sobre la tierra",14 nosotros podemos concluir
que ellos están enseñando una violenta herejía.
Antes de que examinemos las distorsiones bíblicas que sirven de base a la doctrina de los
"pequeños dioses" que proclaman los maestros de la Fe, sería conveniente que hiciéramos
algunas aclaraciones.
¿Qué quieren decir ellos?
Primero, debemos señalar que la frase "pequeños dioses" puede ser desafortunada, pero no
tiene que ser necesariamente herética, en sí o por sí misma, siempre que no conlleve la intención
de igualar al hombre con Dios o hacerlo una parte de El. La Iglesia Ortodoxa Oriental, por
ejemplo, enseña que los cristianos son deificados en el sentido en que ellos son adoptados como
hijos de Dios, llenos por el Espíritu de Dios, y traídos a la comunión con Dios, lo que finalmente
conduce a la glorificación.15 Ellos no enseñan que los seres humanos son reproducciones o
duplicados exactos de Dios. La doctrina que ellos sostienen sobre la deificación, es consistente
con las Escrituras y se mantienen en armonía con el punto de vista del monoteísmo.
El tema esencial es el significado que se adjudica a las palabras "pequeños dioses". Los
maestros de la Fe hacen claro que lo que ellos entienden por "pequeños dioses" implica una
divergencia total del cristianismo ortodoxo, o como ellos lo llaman, "la iglesia tradicional".
Lo siguiente es que tenemos que trazar una clara distinción entre el concepto de la divinidad
enseñado por las sectas metafísicas —tales como el Nuevo Pensamiento, la Ciencia Cristiana, la
Escuela Unitaria de Cristianismo y la Ciencia Religiosa— y la doctrina de la deificación
enseñada por el movimiento de la Fe. La metafísica no enseña que nosotros somos "pequeños
dioses que andamos sobre la tierra", tal como hacen maestros de la Fe como Benny Hinn. Ellos,
más bien, creen en un principio impersonal o sustancia llamada "la conciencia de Cristo" o "la
mente divina", la que permea la realidad, haciendo de esa manera que todas las cosas sean
divinas.16 En esencia, la metafísica es una mezcla irregular de panteísmo (todo es Dios) y de
panteísmo (todo es parte de Dios). El movimiento de la Fe y las sectas metafísicas son similares
en el sentido de que ambos proclaman la divinidad del hombre. Son diferentes por cuanto los
maestros de la Fe rechazan el concepto de un Dios impersonal penetrando la creación.
Finalmente, quisiera dejar entendido que la mayoría de los maestros de la Fe, como los
mormones, se atienen a una diferente forma de politeísmo. Al tiempo en que enseñan el
concepto no bíblico de la existencia de muchos dioses, ellos, como veremos más tarde, reservan
la adoración solamente para tres (Dios el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo). Es así que resulta
de más exactitud clasificar a los maestros de la Fe como henoteistas* en lugar de politeístas.17
Traigamos ahora nuestra atención a las distorsiones de las Escrituras de las que dependen
los maestros de la Fe para hacer sus doctrinas aceptables a decenas de millares de gente incauta.
Una nueva distorsión de las Escrituras
Los maestros de la Fe usualmente citan Juan 10:31-39 como una prueba de que los seres
humanos son, en efecto, pequeños dioses. Este pasaje presenta a Jesús a punto de ser lapidado
por su declaración de que El es Dios. El responde a sus oponentes citando el Salmo 82:6. De
forma irónica. Jesús pregunta: "¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?" (v. 34). A
esto, exclaman los maestros de la Fe, "Jesús lo dijo, yo lo creo, y esto cierra la discusión,
nosotros somos pequeños dioses". Tal como lo dijo Paúl Crouch, presidente de TBN: "¡Yo soy
un pequeño dios! ¡Críticos, largúense!"18
Pero antes de que capitulemos a la doctrina de los "pequeños dioses" del movimiento de la
Fe, echémosle una inquisitiva mirada al pasaje del Antiguo Testamento al cual Jesús se estaba
refiriendo. Si resultara que los maestros de la Fe están en lo cierto en su interpretación de este
pasaje, entonces el cristianismo les debería una satisfacción a los maestros del reino de las
sectas. Pero, desde luego, no será necesaria esa satisfacción.
Todos debiéramos entender que aceptar la idea de que Jesús enseña la doctrina de
"pequeños dioses" acarrearía devastadoras implicaciones. Para los principiantes, eso significaría
que el mismo Cristo está confundido, ya que El previamente enseñó que hay un solo Dios
(Marcos 12:29; cf. Deuteronomio 6:4). Eso también significaría que la Biblia se contradice a sí
misma, porque en la misma se enseña que hay un solo Dios (Isaías 43:10; 44:6). Finalmente, eso
demostraría que, después de todo, la serpiente tenía razón cuando le dijo a Eva, "seréis como
dioses" (Génesis 3:5). Una enseñanza como ésta, en fin, es una "doctrina de demomos".
Entonces, ¿porqué, frente a quienes le lanzaban piedras (Juan 10:31), Jesús, serenamente,
les cita a los Judíos el Salmo 82? Echemos una mirada.
Una detallada mirada al Salmo 82
En el Salmo 82 nosotros nos encontramos a Dios presidiendo una gran asamblea. El está
pronunciando sentencia sobre jueces que debían haber defendido a los débiles, pero estaban
demostrando parcialidad para con los malvados. En un lenguaje tan claro que no puede ser mal
interpretado. El ridiculiza a los jueces humanos que tienen la audacia de pensar de ellos mismos
como dioses. En otras palabras, el mensaje de Dios es éste: "Así que ustedes piensan que son
dioses, ¿no es así? ¡Pues bien, la tumba les probará que son meros hombres! ¡Cuando ustedes
mueran conocerán por siempre la diferencia entre Mí y los más poderosos de los mortales!
Una cosa es cierta: una interpretación literal del término "dios" en el Salmo 82:6, queda
claramente fuera del contexto. Es difícil ignorar que este pasaje se inicia con una fuerte denuncia
a las injusticias perpetradas por los jueces de Israel (v. 2). Como representantes de Dios (Éxodo
4:15, 16; 6:28-7:2), ellos debieran ser justos; son, sin embargo, deshonestos. ¡Cuan distintos son
los hombres de Dios!
Dios afirma: "Yo dije, ustedes son dioses, y todos vosotros hijos del Altísimos; pero como
hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis" (Salmo 82:6-7). Estos jueces en
nada se diferencian de los otros hombres. Están sujetos ellos a las mismas debilidades y
fragilidades. Ellos, en efecto, se hallan demasiado lejos de ser dioses —ni en lo poco, hablando
literalmente, hubieran podido conseguirlo.
Para interpretar la designación de "dioses" dada a los jueces hebreos de una forma literal
habría que aceptar la implicación de que la nación de Israel creía en más de un solo Dios. Pero
como ya hemos hecho notar, tal noción contradice lo que la Biblia revela a Dios y a Su pueblo.
¿Pero, no somos nosotros hijos del Altísimo?
Antes de que entremos en este asunto, tomemos un momento para considerar la expresión,
"hijos del Altísimo" en el verso 6. ¿No es cierto que los descendientes toman la naturaleza de
sus padres? (Como lo expone Earl Paulk: "Los perros tienen perritos y los gatos garitos,
entonces Dios tiene diosecitos"). Y ya que somos hijos de Dios, como dice el versículo, ¿no
podemos llamamos legítimamente "pequeños dioses" que tienen la naturaleza del Padre?
Una prueba que podemos aplicar a esta hipótesis se encuentra en el libro de Job. En otras
porciones de las Escrituras, Dios también se compara a sí Mismo con los hombres, no obstante,
en cuatro capítulos del libro de Job, con detalles bien precisos. Dios hace clara la vasta
diferencia que existe entre el inmenso Creador y el mezquino ser humano. Como lo expone con
elocuencia Frederick Buechner: "Dios no explica. El estalla. El le pregunta a Job sobre de lo que
piensa acerca de El. Tratar de explicar la clase de problemas que se le plantean al entendimiento
de Job, sería como tratar de explicar las teorías de Einsten a una pequeña almeja".20
Esta verdad es un tema reiterado en el formidable libro de Isaías. Un buen número de
pasajes pudieran ser citados, pero permítanme citar sencillamente uno:
"Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para
que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue
formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay
quien salve. Yo anuncié y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios
ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun
antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago
yo, ¿quién lo estorbará?" Isaías 43:10-13
A pesar de todos los esfuerzos hechos para esclarecer lo que debía ser evidente para aquellos
que a sí mismos se titulan "ungidos de Dios", los maestros de la Fe persisten en propagar sus
dañinasel Altísimo, no somos hijos por naturaleza, sino por adopción (Gálatas 4:5-8).
Únicamente Cristo puede ser identificado como alguien que tiene la naturaleza de Dios. Cristo
es el unigénito, el único, singular en su clase, (En el griego, monogenes, una sola generación o
naturaleza). El fantasías. En una conversación con Benny Hinn sobre el significado del Salmo
82, Paul Crouch habla de quienes discrepan de él en su asociación con el diablo, en los
siguientes términos: "Así que aquellos que quieren hacer desaparecer esta enseñanza, pretenden
que nosotros tengamos un comienzo y un final. ¿Eso es lo que busca el diablo, no es así?".
Responde Hinn: "Aquellos que nos combaten son un manojo de estúpidos" a lo cual Crouch
exclama: "¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!"21
Pero si los proponentes de la Fe quieren tomar literalmente a Jesús cuando El hace su irónica
expresión acerca de los hombres siendo dioses, ¿por qué no toman literalmente cuando El llama
víboras a los fariseos? (Mateo 23:33). Evidentemente, si aun los hombres más malvados no
pueden ser literalmente víboras —es así que tampoco ellos pueden ser pequeños dioses.
Aunque nosotros somos "hijos" del Altísimo, no somos hijos por naturaleza, sino por adopción
(Gálatas 4:5-8). Únicamente Cristo puede ser identificado como alguien que tiene la naturaleza
de Dios. Cristo es el unigénito, el único, singular en su clase, (En el griego, monogenes, una sola
generación o naturaleza). El es el único Hijo de Dios. (Jua es el único Hijo de Dios. (Juan 1:14).
Solamente El es Dios por naturaleza. (Filipenses 2:6 cf. Juan 1:1; Gálatas 4:8).
En búsqueda de pequeños dioses
Tal vez pueda ser de utilidad señalar que Juan 10 y Salmos 82 no son los únicos lugares en
las Escrituras en los que se hace referencia a los hombres como dioses. Moisés, por ejemplo, se
desempeñó como un juez, parecido a Dios, según Éxodo 4:16. En adición, los jueces israelitas
fueron llamados elohim o dioses, en Éxodo 21 y 22, porque ellos ejercían sobre los hombres el
poder de la vida y de la muerte. Pero ni los contextos inmediatos, ni los más distantes, nos
permiten aceptar la idea de que Moisés o los jueces de Israel hayan sido dioses por naturaleza.
También Satanás es mencionado como un "dios" en II de Corintios 4:4; pero seguramente
que nadie asumiría que esto significa que Satanás es un duplicado exacto de Dios.
A pesar de las claras enseñanzas de las Escrituras, los maestros de la Fe continúan
casándose con su doctrina de los "pequeños dioses".
A tal efecto, ellos regularmente distorsionan otros textos de las Escrituras con tal de
justificar sus confusas ideas acerca de la deificación de los seres humanos.
Tergiversando a Pedro
Pidiéndoles a los principiantes que vayan a II de Pedro 1:4, los maestros de la Fe dicen que el
apóstol, bajo la inspiración del Espíritu Santo, en este texto expone la doctrina de los "pequeños
dioses".
Como lo explica Copeland: "Ahora Pedro ha dicho que por preciosas y grandísimas promesas
usted puede ser participante de la naturaleza divina. Eso es correcto, ¿somos dioses nosotros, o
no? Nosotros somos de la misma clase que Dios!"22
Los siguientes versículos (5-11), demuestran, no obstante, que Pedro no está hablando de que
los cristianos se hagan Dios o dioses, sino acerca de que podemos experimentar una
transformación moral en nuestra naturaleza, una que nos distinga de la corrupción del mundo (v.
4) y nos permita reflejar en nosotros el carácter de Dios (5-11). De ninguna manera este texto
puede ser tergiversado para que signifique que de veras los creyentes puedan adquirir la esencia
o la naturaleza de Dios. Cuando es redimido, el hombre puede reflejar los atributos morales de
Dios, pero de ninguna manera la redención lo habilita para que llegue a ser un duplicado exacto
de Dios.
Los maestros de la Fe de seguro que saben que el primer libro de la Biblia destruye el mito de
que los hombres son duplicados exactos de su Creador. A pesar de todo, sin embargo, ellos
continúan diseminando sus blasfemas teorías en la televisión, en cáseles y en promociones de
todo tipo.
Si esta doctrina de la Fe fuera verdadera, ¿puede usted imaginarse lo que hubiera sucedido
cuando Satanás trató de seducir a Eva? Simplemente imagine la escena cuando Satanás se
deslizó cerca de la compañera de Adán:
"Cómete la manzana, dulcecita, y te convertirás en dios..."
Eva, evidentemente perpleja, respondería: "¿Dices convertirme, convertirme?
¿Qué es lo que tú crees que yo soy? Yo soy un pequeño dios. Esfúmate,
Satanás".
No es hasta que la fábula de la Fe es llevada hasta sus ilógicas conclusiones que nosotros
podemos darnos cuenta de lo descabellada y exótica que verdaderamente es. Nunca en las
Escrituras el hombre es declarado un duplicado exacto de Dios.
Enredando a Génesis
Como si no fuera suficiente forzar el Salmo 82 y tergiversar a II de Pedro 1:4, los maestros de la
Fe pretenden también abusar de Génesis 1:26-27 en un patético intento de elevar la humanidad a
un nivel de igualdad con Dios.
En Génesis 1:26, Dios dice: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza". Charles Capps y Jerry Savelle sugieren que la palabra hebrea para "semejanza"
(demuth) literalmente significa "un exacto duplicado en su clase".23
Pero esto es simplemente erróneo. Irónicamente, la misma palabra de la que abusan los maestros
de la Fe para justificar su doctrina de los "pequeños dioses", refuta esta equivocada enseñanza.
Los eruditos hebreos explican que la palabra demuth, semejanza, "define y limita" la otra
palabra traducida como "imagen" (en el hebreo, "tselem"), en Génesis 1:26-27, "para evitar la
implicación de que el hombre pueda entenderse como una copia de Dios en miniatura".24
La palabra hebrea para semejanza simplemente significa similitud o parecido, no identidad. La
afirmación de que nosotros somos un exacto duplicado de Dios no tan solo es engañosa', sino
que también destruye toda distinción entre el Creador y Su Creación.
Es también muy claro en el amplio contexto de las Escrituras que los humanos no poseemos la
naturaleza divina de Dios.
Primero, si nosotros fuéramos exactos duplicados de Dios —y somos, desde luego, hombres—,
entonces también Dios debería ser hombre. Pero la Biblia enfáticamente enseña que Dios no es
un hombre (Números 23:19; I Samuel 15:29; Oseas 11:9).
Segundo, Dios mismo a menudo hace declaraciones de incomparabilidad. ¿Cómo puede existir
duplicado alguno de Dios si El mismo señala en Éxodo 9:14, que "no hay otro como yo en toda
la tierra"?
Tercero, aunque nosotros fuimos creados a la imagen de Dios, no poseemos ninguno de Sus
intransferibles o incomunicables atributos, tales como la autoexistencia, la inmutabilidad, la
omniciencia, la omnipresencia y la soberanía absoluta. Dios es eterno (Salmo 90:2); pero el
hombre fue creado en un punto del tiempo (Génesis 1:26-31 cf; Job 3:38:4,21)25 y no tiene más
que una breve existencia en la tierra (Job 7).26 Dios tiene vida en Sí Mismo (Juan 5:26), pero el
hombre tiene que depender de Dios para su sustento (Hechos 17-28). Dios es todopoderoso (Job
42:2);27 pero el hombre es débil (I Corintios 1:25).28 Dios lo sabe todo (Isaías 40:13-14; Salmo
147:5); pero el hombre es limitado en su conocimiento (Isaías 55:8-9).29 Dios está presente en
todas partes (Jeremías 23:23-24),30 pero los humanos están limitados a un solo espacio en un
tiempo dado (Salmo 139:1-12).31
Lejos de ser una reproducción de Dios, la humanidad puede ser más correctamente descrita
como un reflejo de Dios. Que los humanos sean creados a la imagen de Dios simplemente
significa que ellos comparten, de manera imperfecta y finita, los atributos comunicables de
Dios. Entre estos atributos están la personalidad, la espiritualidad (Juan 4:24), el raciocinio,
incluyendo el conocimiento y la sabiduría (Co-losenses 3:10) y la moralidad, incluyendo la
bondad, la santidad, la rectitud, el amor, la justicia y la misericordia (Efesios 4:24cf).
Estos atributos nos conceden la capacidad de disfrutar la comunión con Dios y la habilidad para
desarrollar relaciones personales los unos con los otros. Ellos nos proveen el que podamos
"realizar la voluntad de Dios... que el hombre posea y rija la creación de tal forma que pueda
también utilizar su máximo potencial".32 El teólogo Millard Erickson lo resumió muy
apropiadamente cuando escribió que, "la imagen de Dios en la humanidad contiene aquellas
cualidades de Dios, las que reflejadas en el hombre, le capacitan para adorar y para participar del
servicio y de la interacción personal".33
El dilema del dominio
Debiéramos notar a estas alturas que Génesis jamás describe a la humanidad como poseedora de
una soberanía autónoma, sino como a un mayordomo al que se le confía el cuidado de la
Creación de Su Creador. El específico mandato hace claro como el cristal que aun cuando Dios
le dio a la humanidad el dominio sobre Su Creación terrenal (Génesis 1:26,28), los humanos
todavía son meros mortales y por tanto responsables de la manera en que administran todo lo
que Dios ha tenido a bien asignarles.
Los maestros de la Fe reemplazan el punto de vista bíblico sobre la autoridad del hombre,
introduciendo el antibíblico concepto de la deificación. Benny Hinn es particularmente absurdo
en este punto. El habla elocuentemente acerca del significado hebreo de la palabra dominio. De
acuerdo con Hinn:
"Adán fue un super ser cuando Dios lo creó. Yo no sé si la gente
sabe esto, pero el fue de veras el primer Superman que jamás haya
vivido. Primero que todo, las Escrituras declaran claramente que él tiene
el dominio de las aves en el aire, y de los peces en los mares —lo que
significa que él podía volar. Desde luego, ¿cómo podemos nosotros
tener dominio sobre las aves sin poder hacer lo que ellas hacen? La
palabra "dominio" en el hebreo claramente señala que si usted tiene
dominio sobre un sujeto, entonces usted puede hacer todo lo que ese
sujeto hace. En otras palabras, si el sujeto hace algo que usted no puede
hacer, entonces usted no tiene dominio sobre ese sujeto. Yo probaré eso
más adelante. Adán no solamente podía volar, él podía volar en el
espacio. El fue —con un solo pensamiento, el podía ir a la Luna".34
Ciertamente, desde que Brigham Young, el afamado mormón, afirmó que el Sol estaba
habitado,35 no había oído tan disparatada interpretación. Si uno fuera a detallar el comentario de
Hinn hasta sus conclusiones más ilógicas, tendría que aceptar que no solo Adán podía volar,
sino que podía tejer una telaraña como lo hace una araña, invernar como un oso y fotosintetizar
como lo hace una berenjena.
Hinn sufre de una imponente equivocación en su entendimiento del concepto de dominio.
La palabra hebrea traducida "tener dominio" (radah. Génesis 1:2628), conlleva también los
significados de "regir" y "reinar".36 Contrario al punto de vista de Hinn, reinar o regir, (tener
dominio sobre algo o sobre alguien) no implica que él que tiene el dominio, tenga también las
habilidades de lo dominado. Por ejemplo, simplemente porque un entrenador de leones ejercite
dominio sobre un león, no puede ser capaz de hacer todas las cosas que el león hace. El punto es
que el entrenador tiene control (dominio) sobre el león, hasta el punto en que es capaz de ejercer
supremacía sobre los poderes y capacidades del animal.
El hecho es que en ningún lugar de la Biblia se enseña la doctrina de "los pequeños dioses".
Dios es infinita y eternamente exaltado sobre toda la humanidad. Es lo máximo de la arrogancia
pensar que los humanos puedan ni siquiera acercarse a Dios en su santidad y majestad infinitas.
Sin embargo, es eso precisamente lo que los proponentes de la teología de la Fe están dispuestos
a hacer.
* N.T.: "henoteista", término acuñado en 1860 por Max Muller. Significa "adorar a un
solo Dios sin negar la existencia de otros
saludos

LAS SECTAS....

LAS SECTAS....

DEFINICIÓN DE SECTA

“ Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciáremos otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (maldito)” (Galatas 1:8)
Una secta entra en la ciencia llamada heresiologia que significa “tratado sobre las herejías”
La secta se define de estas maneras:
�� Una corrupción ó perversión del verdadero cristianismo.
�� ¡Priven al cristianismo de sus doctrinas vitales y hallaran una secta!
�� “Una secta es una perversión religiosa. Es una creencia y practica en el mundo de la religión que exige devoción a un concepto o líder (o grupo) religioso centrado en una doctrina falsa. Es una herejía organizada” (“Conozca las marcas de las sectas”, por Dave Bresse)
�� Doctrina particular enseñada por un maestro que la hallo a la explico. (Diccionario Lengua Española)
�� “Una secta quizás se defina también como un grupo de personas congregada alrededor de una persona especifica o de la interpretación de la Biblia de una persona (o grupo) especifico” (the Kigdom of the
cults” de Walter Martín)
�� Una característica importante de notar es que todas ellas son de reciente formación y sus enseñanzas nuevas. Por ejemplo lo Testigos de Jehová, tienen 120 años de fundada y los Mormones 167 años

¿Para que estudiar heresiologia o las sectas?
1. Nos capacita para combatirlas: Conocer lo que es el error es; el conocer la que creemos y como poder contrarrestarlo.
2. Nos auxilia en la evangelización: Es necesario que el cristiano conozca la verdad para poder combatir la mentira. ¡Cuando salgas a evangelizar debes conocer lo que otros creen, para saber como presentar la sana doctrina y defenderla!.
3. Nos llama a prepararnos: El cristiano muchas veces esta tranquilo y a la hora de enfrentarse con una secta no sabe que hacer y hasta acepta, esto debe hacer que decida por estudiar la palabra y profundizar más.
4. Aumenta nuestra fe.
5. Aumenta nuestra responsabilidad.

IDENTIFICANDO UNA SECTA
Si alguna ves te as preguntado ¿Cómo saber si son o no son una secta?, ¿Pero me sacan una biblia?. Ahora veremos una lista que nos servirá como guía para reconocer una secta y el saber cuales son las características que las distinguen de una religión:
1. Jesús no es el centro de atención: Definen otro Cristo o le quitan su valor real y divino (2 Corintios 11:4)
2. Tienen otra autoridad literaria aparte de la biblia: Ejemplo de esto los mormones.
3. Afirman ser las únicas que están en lo cierto: Si se fundaron hace 1 – 5 o 10 años dicen ser la única verdad. Ellos no vinieron a restaurar el verdadero cristianismo como presuponen y esto por que Jesús dijo “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amen” (Mateo 28:19-20)
Esto quiere decir que esta promesa se cumple solo con los cristianos verdaderos y eso desde hace 2000 años, no como estas sectas que dicen que lo vienen a restaurar.
4. Hacen uso de sus propias y privadas interpretaciones de la Biblia.
5. Enseñan al hombre a conseguir su propia salvación: Esto por medio de obras buenas, vivir ciertas normas de su credo y mas.
6. Tienen una teología (estudio del carácter de Dios) cambiante: Ejemplo de esto son los Testigos de Jehová que durante años ha fracasado en sus enseñanzas (profecías) y sus lideres las cambian y dan nuevas interpretaciones.
7. Traen una nueva verdad.
8. Rechazo al cristianismo histórico.
9. Pretender tener explicación para todos los misterios de la vida.
10.Deben ser fieles a sus lideres, aunque estos estén equivocados.
11.Se presentan como cristianos, para poder infiltrar sus creencias.
12.Muchos de sus seguidores se enojan cuando se les contradice.
USO DE MEDIAS VERDADES EN LAS SECTAS
Una media verdad es peor que una mentira completa, por que la media verdad es mucho más engañosa. “La esencia del engaño es hablar 90 por ciento verdad y 10 por ciento mentira” (J Stanfford Wriht “Man in Process or time” pag 111)
De esta manera ocultan con muchas verdades sus mentiras fundamentales y llevan a las personas a creer que esa es una verdad completa. Como escribió Agustín, Obispo de Hipona en el siglo cuarto “No hay ninguna doctrina falsa que no contenga algo verdadero”
Entendiendo mejor el fundamento de las sectas hay que prepararse para defender la verdad de la sana doctrina que hemos recibido.

¿CÓMO DEFENDER LA SANA DOCTRINA ANTE UN MIEMBRO DE UNA SECTA?
1. No discuta
2. Escuche si el vino a usted y después pídale su tiempo para explicarle lo que usted creé, pues usted ya lo escucho.
3. No recomiende una religión o denominación, hable del mensaje de Dios como es.
4. Presente su testimonio y cambio interno por la obra de Jesucristo.
5. Si no puede y lo sabe (defender la sana doctrina) entonces no los reciba, por que pueden confundirle.
6. Céntrese en el mensaje de salvación y no en pequeños asuntos de doctrina.
7. No acepte una invitación de su parte, ni reciba o compre su material esto es ayudar a que se propague una mentira.
8. Lleve usted la batuta no el otro

viernes, 31 de diciembre de 2010

¿QUE CLASE DE SER HUMANO SOY?

                             ¿QUE CLASE DE SER HUMANO SOY?
M
enuda pregunta ¿verdad? ; comenzó a hacerme cosquillas en el corazón, después de leer a Alberto Magno, para quien hay tres plenitudes: La del vaso que retiene y no da nada, la del canal, que da y no retiene, la de la fuente, que crea, retiene y da.
            Y entonces comprendí que hay seres humanos Vaso, cuya única ocupación es almacenar virtudes, ciencia y sabiduría, objetivos y dinero,
Son aquellos que creen saber todo lo que hay que saber; tener todo lo que hay que tener, y consideran su tarea terminada cuando han concluido su almacenamiento. No pueden compartir su alegría, ni poner al servicio de los demás sus talentos, ni siquiera repartir sabiduría.  Son extraordinariamente estériles; servidores de su egoísmo; carceleros de su propio potencial humano. 
Por otro lado existen los seres humanos Canal, son aquellos que se pasan la vida haciendo cosas. Su lema es: “producir, producir y producir”. No están felices sino realizan muchas, muchísimas actividades y todas de prisa sin perder un minuto. Creen que estar al servicio de los demás, fruto de su neurosis productiva, cuando en realidad su accionar es el único modo que tienen de calmar sus creencias. Dan, dan y dan, pero no retienen.  Siguen dando y se sienten vacíos.
Pero también podemos encontrar seres humanos Fuente, que son verdaderos manantiales de vida. Capaces de dar sin vaciarse, de regar sin decrecer, de ofrecer su agua sin quedarse secos. Son aquellos que nos salpican “gotitas” de amor. Confianza y optimismo, iluminando con su reflejo nuestra propia vida,
La manera más poderosa de activar tu deseo por el bien es darte cuenta de que ser bueno es una necesidad fundamental de la naturaleza humana. Todos nosotros queremos ser buenos, el sentido común nos dice que es una obligación, y si hacemos el esfuerzo correcto, Dios, ciertamente, nos ayudará a conseguirlo. 

sábado, 11 de diciembre de 2010

UN LLAMADO A LA ANGUSTIA. (DAVID WILKERSON)

Por David  Wilkerson.

1. Abran sus biblias en el libro de Nehemías, por favor, y déjenlo abierto ahí en el curso de mi mensaje esta noche. Yo tendría necesidad de predicar esto si creyera que mi propia carne me dice que predicara este mensaje tan pesado. En los meses pasados ha habido momentos en los que vengo al Señor diciéndole: Señor: ¿No me puedes dar un mensaje alegre?...pero no puedo. Tal vez Dios me esté hablando a mí, tal vez no sea para ti, pero es un llamado a la angustia.
Señor, si tú no me ayudas, no puedo hacer esto, no puedo Señor, ya estoy viejo para los juegos y para la insensatez y estoy cansado de la retórica sin significado, que nunca cambia las cosas. Señor, sólo ayúdame, ayúdame. Hermanos: estoy cansado de escuchar sobre avivamientos, sobre despertamientos, sobre el derramamiento del Espíritu Santo en los últimos días. He escuchado esa retórica por 50 años, sólo retórica sin significado. Estoy cansado de oír a la gente de la iglesia que quieren que sus seres amados se salven. Estoy cansado de que la gente diga: “estoy preocupado por mi matrimonio”, cuando sólo es por hablar…retórica. No quiero escuchar ya más de cuánto se ha desmoralizado América, de que nuestra sociedad está sin Dios, de lo corrupto de nuestros negocios. Estoy cansado de oír que el Islam está tomando el control y los cristianos nos estamos quedando sin poder; de qué tan muerta se ha vuelto la iglesia, porque eso también es retórica insignificante. Basta de nuestros congresos de “Cómo lograr…”, porque no logran nada!. Cómo sobrevivir, cómo tener una iglesia más grande, cómo alcanzar a los perdidos, cómo mejorar los talentos de la gente y de cómo impactar en esta era de la informática. Veo el escenario religioso de hoy y todo lo que veo son invenciones de ministerios de hombres y de la carne; la mayoría sin poder, no tienen  impacto sobre el mundo. Y veo que el mundo impacta más a la iglesia, que lo que la iglesia impacta al mundo. Veo la música tomando el control en la casa de Dios; veo el entretenimiento tomando el control en la casa de Dios. Hay una obsesión con el entretenimiento en la casa de Dios. Hay un odio hacia la corrección y hacia la represión; ya nadie quiere escuchar más de eso.
¿Cuántas iglesias has visitado últimamente que cuando entras el Espíritu Santo está tan fuerte que cada uno de tus pecados están expuestos delante de ti, por la gracia amorosa de Dios?
¿Cuándo fue la ultima vez que fuiste a la iglesia y los jóvenes estaban bajo tal convicción porque el pueblo de Dios había estado sobre sus rostros y hubo una agonía tal que los jóvenes estaban cayendo sobre sus rostros clamando a Dios porque un espíritu de convicción había venido desde el cielo sobre ellos?. ¿En cuantas iglesias has estado últimamente donde escuchas una palabra que arde en tu ser y sabes que viene del cielo, del corazón de Dios? Espero que la escuches aquí.
¿Qué ha sucedido con la angustia en la casa de Dios?. ¿Qué pasó con la angustia en el ministerio?. Es una palabra que no escuchas en esta era tan complaciente, No, ¡No la escuchas! Angustia significa dolor profundo y ansiedad. Las emociones se convierten en algo doloroso, un dolor interior agudo por las condiciones en que te encuentras o por las que ves a tu alrededor. ¡Angustia, dolor profundo, tristeza y agonía del corazón de Dios. Nos hemos aferrado a nuestra retórica religiosa y a nuestras conversaciones de avivamiento, pero nos hemos vuelto cada vez más pasivos. Nuestros llamados “despertares” sólo son meneos y tienen  muy poca duración, y cuando vienen esos despertares pequeños de parte de Dios, en medio de ellos le decimos a Dios que nunca regresaremos a nuestra pasividad, pero no pasa mucho tiempo, semanas, meses, cuando ya estamos de vuelta más atrás en nuestra pasividad que cuando empezamos. Lo hablo por experiencia. Y decimos, “Dios, Esta vez me has tocado de por vida, ya nunca seré igual” y seguimos con esos juegos pirotécnicos; mucho ¡bum! y mucho ruido y luego muere. Toda pasión verdadera nace de la angustia. Toda pasión verdadera por Cristo nace de un bautismo de angustia.
Vas a la Escritura y encontrarás que cuando en algunas circunstancias Dios estaba determinado a arreglar una situación arruinada, se buscaba a un hombre de oración y lo llevaba a las aguas de la angustia; compartía su propia angustia por lo que Dios veía que le estaba sucediendo a su pueblo y encontraba a un hombre de oración y tomaba a ese hombre y literalmente lo bautizaba en angustia. Lo encuentro en el libro de Nehemías. Jerusalén estaba en ruinas. Este era el centro del interés de Dios en aquel tiempo. La ciudad santa estaba en ruinas y llena de iniquidad, se estaban casando con los paganos, y estaban esclavizando a los pobres de su mismo pueblo. La casa de Dios estaba contaminada con basura, el sumo sacerdote mantenía una relación indebida con Tobías, un pagano, un depravado. Y, ¿cómo es que Dios va a solucionar esto, cómo va a restaurar las ruinas? ¿Cómo lo hace? ¿Qué hace?. Verán, nosotros hoy enfrentamos una situación muchas veces peor. Un tiempo donde de acuerdo a la profecía de Jesús, el hombre va de mal en peor y eso está sucediendo. La iglesia está profanada con la pedofilia, abuso de niños, incesto., adulterio. Una nación que está en un deslave de inmoralidad inundada de basura pornográfica que es la vergüenza del mundo entero. Y ahora el CON Film Festival, según el New York Times, hay una nueva película que está a punto de llegar a Estados Unidos, donde niños de 13 y 14 años están teniendo relaciones sexuales inimaginables con adultos. Y dicen que es el orgullo del festival, que se han rebasado las expectativas y que América está lista para esto.
 2 La ruina y el caos moral están irrumpiendo también en la casa de Dios. ¿De qué otra forma puedes explicar que cada vez más  cristianos van a la casa de Dios y miran en HBO, un programa que yo nunca he visto porque no tengo TV, pero lo leí en el NY Times hoy, un programa llamado Los Sopranos. Este es un grupo de mafiosos que matan, hay sexo gratuito, engaño, mentira, mafia. Y tenemos a millones de cristianos en los EE UU juntándose y hablando del próximo episodio y están adictos. ¡Adictos!. Algunos de los que están escuchándome ahora saben que ese es su programa favorito… ¡Sin risas, esto es de vida o muerte!. ¿Viniste esta noche y levantaste las manos y cantaste y gritaste y te la pasaste bien, y sabes que has estado viendo esta basura?
 Yo creo en el amor de Dios, yo he predicado la misericordia y la gracia, amor, amor de pacto y creo en predicar la bondad de Cristo; pero multitudes hoy día están siendo saturadas con mensajes de “tu estás bien”. Tenemos a gente ahora que está convirtiendo la gracia de Dios en lascivia. Nos hemos convertido como los hijos de Israel que dijeron las palabras correctas, pero oigan lo que dijo Dios de ellos. “He oído las palabras de este pueblo, han dicho bien todo lo que han hablado, pero, oh, si hubiera tal corazón en ellos que me temieran y guardaran mis mandamientos, para estar en paz con ellos y sus hijos”. Tienen las palabras correctas, cantan las canciones precisas, pero su corazón no está bien. Nehemías, cap.1, versos 1 al 3. 1“Palabras de Nehemías, hijo de Hacalías.  Aconteció en el mes de Quisleu, en el año 20, estando yo en Susa, capital del reino, 2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. 3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia están en gran mal y afrenta y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 4. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos”. 
He aquí las palabras, una delegación de la arruinada ciudad de Jerusalén que vino a Nehemías y le dijeron: “Jerusalén está destruida, los muros están caídos, es pura ruina”. Yo creo que estos hombres eran hombres de Dios, eran hombres buenos, pero no tenían ninguna idea de cómo Dios iba a lidiar con la situación, cómo iba a traer la recuperación. No tenían idea de lo que Dios iba a hacer. Lo único que podían ver era ruina, quebrantamiento, desolación y desesperanza. Verso 4: “Cuando oí estas palabras, me senté y lloré e hice duelo por algunos días y ayuné y oré delante del Dios de los cielos”. ¿Ves?, Dios encuentra a un hombre de oración y lo lleva a bautizar en las aguas de la angustia, ese hombre es llevado a la angustia. Y verso 6: “esté ahora atento tu oído para oír la oración de tu siervo que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel, tus siervos y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti, sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado” Ahora mírenme, Nehemías no era un predicador, era un profesional, era copero del rey, estaba en una situación cómoda, estaba en la realeza, tenía sirvientes, pero era un hombre de oración. Y Dios encontró a un hombre que no solo tendría un destello de emociones, o un gran estallido de preocupación y luego lo dejaría morir. Él dijo, “no, yo me quebranté, y lloré e hice duelo y ayuné y luego comencé a orar día y noche. Cuando oí, lloré”. ¿Por qué es que ninguno de los otros hombres que eran hombres de Dios, (porque luego  se le dio el gobierno de la ciudad a Hannani) no tuvieron una respuesta? ¿Por qué Dios no los usó en restauración?, ¿Por qué no tenían una palabra? ¡Porque no había señal de angustia!, ningún lamento, ninguna oración. ¡Todo estaba en ruinas! Eso era todo lo que ellos podían ver. ¿Te importa eso a ti ahora?, ¿Realmente te importa algo que la Jerusalén espiritual de Dios, la iglesia esté ahora casada con el mundo, qua hay una frialdad que está barriendo la tierra? Hay tanta gente que conozco, que eran mis amigos y van, esposos y esposas cayendo en la pasividad. Van a las iglesias en las cuales puedan escuchar mensajes suaves, ya no quieren escuchar nada de la ira, o de la corrección. Veo caer por el desvío a algunos de mis amigos más cercanos; los veo. ¿Realmente interesa? Aún más cerca que eso, ¿nos interesa la Jerusalén de nuestros propios corazones?. La señal de la ruina es que se está drenando lentamente el poder espiritual y la pasión. Ciegos a la tibieza, y ciegos a la mezcla que se está infiltrando. Cuando la ceguera espiritual llega muy pocos la reconocen, es la última cosa que reconoce un hijo de Dios.
Si yo como pastor te conociera personalmente y estuviera viendo tu vida y como pastor de la iglesia viniera a ti y te dijera: “te amo, pero tengo que decirte la verdad; estás cambiando, no eres lo que eras, algo del mundo te ha cautivado el corazón, no sé si es la TV, no sé qué es, pero lo que sea posee tu corazón y veo cambios en ti. No veo el quebrantamiento, no veo la compasión que alguna vez tuviste por tu familia, no veo una preocupación por tus seres queridos que no son salvos. Estás cambiando, poco a poco; algo te está sucediendo. Te pondrías de rodillas cuando la ruina de la cual no estás consciente de repente es traída frente a tus ojos.
Para decirte la verdad, le doy gracias a Dios por la unción y los cantos de esta noche, le doy gracias a Dios por las alabanzas de esos corazones santificados viviendo en el pacto con el Señor; pero la verdad es que, con toda honestidad, muchos de nosotros estamos cambiando y ni siquiera lo hemos notado. Han perdido las ganas de pelear. Cuando lees el libro de Josué, es casi un libro de derrota porque perdieron su corazón, sus ganas de pelear. Eso es lo que el diablo quiere hacer, quitarte y matarte las ganas de pelear, para que ya no pelees en oración, para que ya no llores delante de Dios, para que puedas quedarte frente el TV y ver que tu familia se va al infierno.
 3 Déjame  preguntarte, ¿lo que he dicho ha traído convicción a tu vida, o te ha entrado por un oído y salido por el otro?. Cuando un pastor viene y te dice: “No sé quién eres, pero el Espíritu Santo me está diciendo ahora mismo que estás cambiando, poco a poco estás perdiendo el amor de Dios, el amor de Cristo!. Poco a poco estas cosas están haciendo mella. ¿Por qué creen que sus pastores les advierten acerca de la TV. ¿Creen que nosotros tenemos placer en la carne? A mí no me trae placer el que tú vengas y me digas que escuchaste mi mensaje y botaste tu TV. Eso no le trae placer a ningún pastor. Nosotros damos cuentas porque velamos por sus almas. Estas cosas se infiltran. De repente los muros de Jerusalén se caen y las ruinas se establecen. ¿Realmente te importa que tus seres queridos no salvos se estén muriendo mientras nos aproximamos más cerca del final? ¿Realmente te preocupa que se mueran y vayan al infierno? Aunque seas un amante de Cristo, ¿dónde está la angustia, dónde están las lágrimas, dónde está el lamento, dónde el ayuno? Ahora, sé que muchos de ustedes sí ayunan y oran en quebrantamiento delante del Señor, pero estoy hablando del Cuerpo de Cristo en general. ¿Dónde quedó el despertarse en medio de la noche? Nehemías dijo “Día y noche comencé a orar”¿Dónde quedó la confesión de tus pecados y el confesar los pecados de tus hijos delante del Señor?, porque eso es exactamente lo que Nehemías hace. Él confiesa sus pecados y los pecados de todo su pueblo y le dice a Dios HEMOS pecado. Cuando Nehemías escuchó de la destrucción, él nunca preguntó: “¿por qué?” ¿Por qué este Dios justo y santo permite que su ciudad se vaya a la ruina, por qué fueron dispersados tantos, por qué fueron asesinados tantos? Él no hizo las preguntas que América se hace hoy, ¿por qué permitió Dios que cayeran las torres y que murieran 2000 personas, cómo?  (faltan algunas palabras)  Dios no tuvo nada que ver con esto, No le echen la culpa a Dios. Vamos a Daniel y les voy a decir que esto fue Dios permitiendo que América fuera despertada. Dios no lo hizo, pero no detuvo los planes del enemigo porque tenía un propósito mayor. Fue por su amor por América que estaba por irse a un infierno eterno. Voy a bajar mi voz para que no pienses que estoy enojado. Daniel 9:5 “…hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente…” (no dirás eso de América) y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas 6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. En otras palabras, el gobierno fue avisado por hombres justos. 7 Tuya es, Señor la justicia y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti. 8 Oh Señor, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque contra ti pecamos. ¿Por qué? Porque contra ti pecamos. 9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra Él nos hemos rebelado. 10 y no obedecimos la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que Él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. 11 Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz, por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque contra Él pecamos. 12 Y Él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal, pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén. 14 Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz”.  
Ahora déjeme regresar a mi mensaje. Hay una gran diferencia entre angustia y preocupación. Dios ha estado tratando conmigo acerca de esto. El preocuparse  es algo que te interesa, un proyecto en el cual te quieres involucrar; algo que toma tu atención y usualmente viene a través de un estímulo emocional. Sabes, puedes oír como lo hicimos el domingo pasado, de Sudáfrica y de cientos de miles que mueren de sida y los niños, y lo que oímos de una hermana esta tarde de los miles de niños muriendo en Calcuta, India, y puede conmovernos y ponernos emocionales y te preocupas mucho, pero hay una diferencia entre preocupación y angustia. Porque puedes amarrarte a una causa, puedes emocionarte por ello, o por un proyecto; puedes hablar de ello, puedes publicarlo y darlo a conocer, apoyarlo, organizarlo y ponerle mucho esfuerzo. Pero déjame decirte algo: he aprendido en todos mis años, 50 años de predicar, si no es nacido de angustia, si no es nacido por el Espíritu Santo, he aprendido de la ruina que te llevó a tus rodillas, te llevó a un bautismo de angustia donde buscaste y oraste a Dios. Esta iglesia nació en angustia. Seis meses de angustia…lágrimas. En un pueblo campesino de Pensilvania, donde el pastor de una iglesia pequeña clamaba: “Oh Dios!, estoy seco y vacío y hay más que esto, pero si esto es todo lo que  el Espíritu Santo es, entonces no lo quiero. Había tanta desesperación, semanas y semanas clamando al nombre del Señor, confesando mi propia mortandad y sequedad; y luego, finalmente viniendo para reuniones en las calles aquí en la ciudad, caminando las calles, llegando a la 42, y viéndolos vender un tipo de heroína que te mataba, ellos decían: “tengo lo bueno, te matará”. Y recuerdo que me quebranté y no me importaban las multitudes que pasaban por mi lado, me senté sobre un hidrante al lado del edificio y lloré!  ¡Yo estaba en angustia! ¡En angustia a 4 cuadras de aquí, en Broadway, llorando, clamando y gritando. NO estaba buscando un ministerio, no quería construir una iglesia; estaba sintiendo el dolor de Dios por una ciudad perdida. La misma agonía que sentí años antes cuando empezó Reto a la Juventud.
4 Nunca he tenido nada que fuera de valor para Dios en mis 50 años que no fuera dado en agonía, ¡Nunca!, Nunca!. De otra manera, todo fue en la carne, en la carne. He estado alrededor del mundo escuchando el clamor de pastores, muertos y vacíos, algunos engañando a sus esposas como animales y escuchar “No he orado en meses, en 6 meses”. Y yo sé que un sermón no hará que funcione, ni una revelación, ni un pacto lo hará. Yo sé ahora, vaya que si lo sé, hasta que esté en agonía hasta que he sido angustiado por ello. Estoy predicando sermones, Oh Dios, estoy predicando sermones, y luego digo, es muy tarde, no tengo tiempo; y todos nuestros proyectos, y todos nuestros ministerios, todo lo que hacemos, ¿dónde están los maestros de escuela dominical que lloran por los jóvenes que ellos saben que no escuchan y que se irán al infierno?. A donde quiero que voy alguien tiene un proyecto, un plan o un sueño. Es todo lo que es, una idea. No vinieron a mí con un corazón quebrantado, no vinieron a mí después de horas de ayuno y oración, ni con un corazón sensibilizado. Es sólo una idea, estoy harto de eso. ¡Sabes? Una vida de oración verdadera comienza en un lugar de angustia; en un lugar donde las decisiones de por vida son tomadas. Si tú dispones tu corazón a orar, Dios va a venir y a compartir su corazón contigo; va a abrir su corazón y te voy a decir algo: hay dolor en su corazón. Pero Él ve y hay tan pocos que escuchan. Te va a mostrar la condición de su iglesia, te va a mostrar la condición de tu propio corazón y te va a hacer una pregunta: ¿Cuánto te importa,? ¿Cuánto? Y ese siervo en angustia, tiene que tomar una decisión. Y todos aquí esta noche van a tener que tomar una decisión, yo tendré que hacerlo. O te levantas de tu lugar de angustia, te sales de las aguas bautismales de la angustia y dices: “No soporto esto, apenas puedo con lo que tengo, no lo quiero. Dios, tengo suficiente, solo quiero ser un cristiano ordinario, no quiero llevar ese tipo de carga. No quiero llorar más por mi familia, Señor, lo voy a tomar por fe”. 
Tienes que tomar una decisión, si Él viene y te dice: Si vas a llevar mi carga, si vas a ser un instrumento de restauración; si estás esperando que alguien más sea un instrumento para salvar a tu familia o para hacer tal obra, estás equivocado. He consumido  tu corazón y te he dado mi corazón y te he abierto mi angustia y te hecho sentirla y compartirla para llevarte de rodillas porque es allí donde te daré mi palabra de dirección. Eso fue lo que le sucedió a Nehemías; eventualmente salió de las aguas; las aguas de la angustia con una palabra clara que nadie podía rechazar. Trajo a la nación y a la ciudad a sus rodillas. Encuentras eso en el Cap. 8 de Nehemías. O te retiras y regresas a tu pasividad y dices, “solo voy a ser un cristiano ordinario” y no hay tal cosa. O tu corazón comienza a clamar: “Oh Dios, tu nombre está siendo blasfemado, el Espíritu Santo está siendo burlado. El enemigo está tratando de destruir el testimonio de la fidelidad del Señor y algo tiene que hacerse al respecto; no puedo seguir sin ser confrontado.”
Regresemos a esas palabras: “Cuando oí estas palabras, que Jerusalén había sido destruida…” Si él hubiera creído esa teoría que la necesidad representa un llamado, ¿saben qué hubiera hecho? Hubiera dicho: Señores, espérenme, voy a empacar mis cosas; denme uno o dos días; este es el tipo de reto que es mi pasión, me encanta. Vamos, hagámoslo, sin angustia, sin ayuno, sin oración, sin quebrantamiento, sólo hagámoslo. No se hubiera hecho nada, los muros no se hubieran reconstruido. Cualquier cosa que intentes hacer sin este bautismo de angustia, caerá, no va a funcionar. Aquí está algo que una hermana me escribió la semana pasada: “Hermano Dave: estoy hambrienta por el Señor, estoy cansada de reuniones de “como lograr”; todo es pantalla espiritual. Se me notifico de un congreso de mujeres, que iba a ser una gran experiencia espiritual. Así que fui con un grupo de hermanas. Había unas 15.000 mujeres. Me horroricé la primera noche cuando inauguraron el evento con una comedia, y fue de mal en peor, fuimos engañadas por los líderes. No hubo ni una oración, ni una mención de oración. Fue una farsa! Y estoy tan vacía como nunca antes. El profeta Amós clamaba a tales: “Ay de los reposados de Sion, comiendo, cantando, y no se afligen por el quebrantamiento de José”. En la raíz original del hebreo dice: No están agonizando en oración por la ruina de Israel. No están agonizando, no están angustiados por las condiciones. ¿Comedia? Sí, ¿Cantando? Sí, ¿Comiendo? Sí, compañerismo, buen tiempo? Sí. ¿Lloro, angustia, oración, ayuno? NO, NO, NO!, porque  No toleramos eso. Les voy a decir algo: de este bautismo de angustia brota algo maravilloso que sucede a aquellos dispuestos a someterse a ello. El conocimiento inmediato de la voz de Dios, instantáneamente. Si no tienes un historial de oración, si no tienes esta disposición de compartir el corazón de Dios, lo obtienes al pedírselo. Él dice:” yo doy, yo estoy más dispuesto a dar que recibir, esto es algo que pediste”. Y yo digo: “Oh Dios, yo quiero dar el paso y quiero conocer tu corazón”. Y cuando tú comienzas a buscar su rostro y le permites derretirte, y quebrantarte, llegas a tal comunión con el Señor. Y de esa experiencia verán que Dios nos llama a vivir en angustia. Esa es sólo la gestación de algo que Dios está queriendo lograr y de la ruina traer restauración en tu familia o en lo que fuere.
Él te lleva a ese bautismo. Así como en las aguas bautismales SALES Y LO HACES CON UN CONOCIMIENTO INSTANTÁNEO DE LA VOZ DE DIOS. Porque Nehemías había estado ayunando y orando y gimiendo y dejó una marca en su semblante, y el rey se dio cuenta. Y un día cuando le trajo el vino al rey le pregunta: ¿Por qué está deprimido tu semblante? Nehemías no tuvo tiempo de ir a orar al Señor, no tuvo tiempo para tres días de ayuno, NO, él tenía que tener una palabra instantánea. ¿Por qué está triste tu semblante? Y Nehemías dijo: Estaba atemorizado, así que oré al Señor y le dije al rey: En otras palabras: Oración instantánea y dirección instantánea, conociendo la voz de Dios
5 A veces no vas a saber qué hacer, y no vas a tener tiempo de correr al closet; tienes que escuchar su voz. Esa es la manera en que puedes caminar en esto. Eso es un resultado glorioso del bautismo en angustia. El siervo que voluntariamente toma el manto del dolor de Dios es el único siervo que tiene el derecho y la autoridad de demandar a Dios sus promesas y pactos. Aquí predicamos de pacto, pero sólo aquellos que conocen su corazón, y en esos tiempos han permitido que Dios traiga sanidad, han permitido que Dios entre profundo en su alma y dicen: Dios, yo no puedo hacer esto por mí mismo; pero no dejaré que mis hijos se vayan al infierno, ni mi esposa ni mi esposo. Oh Dios, no voy a vivir en esta muerte, no voy a vivir en esta tibieza, no voy a vivir en esta frialdad ya más, oh Dios, cámbiame. Y cuando te desesperas delante de Dios y dispones tu corazón a buscarle, entonces puedes demandar de Dios sus promesas y pactos.
Mira el primer cap. De Nehemías, verso 8: “Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos”. Ahora él está recordando a Dios su pacto”, “pero si vosotros os volviereis a mí y guardareis mis mandamientos y los pusieres por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Le recuerda el pacto que le hizo a Moisés, él dice “aquí está lo que prometiste, Dios” Y cuando tú permites que Dios te guíe a este lugar más allá de la simple preocupación, más allá de alimentar emociones y dices, Dios, voy a disponer mi corazón, entonces tienes todo el derecho a demandar de Dios todas sus promesas y pactos.
Ya voy a cerrar el mensaje. Tenemos una nación, una iglesia llena de expertos en diagnósticos. Prácticamente cualquiera te puede decir que es lo que le sucede a la iglesia hoy en día. Y ahora están saliendo con  encuestas y estadísticas; te pueden decir cuántos paganos hay en China, te pueden dar encuestas y gráficos, pero no tienen la menor idea. Tienen todos esos libros de “cómo hacer las cosas” y no oirás una sola palabra acerca de la angustia, ni de lágrimas, ni de quebrantamiento. No oirás de eso. En el cierre de mi mensaje quiero preguntarte: “¿Por qué, de entre todos los hombres de Dios que quedaban en Israel, ¿por qué Dios compartió su corazón angustiado con Nehemías?. ¿Sabes por qué?, porque era un hombre de oración. Era un hombre que ya oraba. Ahora, déjeme decirles algo, yo creo en el destino, creo que Dios escoge hombres; pero Dios puede escoger a un hombre y puede desecharlo tan pronto como lo escogió.
Nehemías pudo haber dicho: Mira Dios, tengo mis influencias aquí, tengo la atención del rey, necesito quedarme aquí y estoy seguro que Dios levantará a alguien, pero No, él dijo: Oh Dios, esta es mi carga, abre tu corazón a mí.”. Yo sé ahora que se necesita más que una predicación, más que una nueva revelación. No va a haber ni una renovación, ni un avivamiento, ni un despertar, hasta que estemos dispuestos a que una vez más Él nos quebrante. No sé por qué, no sé si es algo que viene. Los otros pastores han compartido con ustedes lo que ellos sienten acerca de algunos tiempos difíciles que vienen. No sólo lo oímos de este púlpito, sino también de los políticos y de todo el mundo. Pero tengo que decirles que Dios me está llamando a mí personalmente a un bautismo de angustia. No sé de qué se trata ahorita, pero yo le dije a Dios, No saldré. Se supone que iré a una conferencia de pastores en mayo en Escocia, Gales e Irlanda y a todo el mundo. Salgo dos o tres veces al año, pero yo le dije a Dios: Yo no voy a ir ya más. No voy a tomar otro congreso, hasta que sepa que tu angustia pase. No puedo ir sólo por una necesidad, no puedo ir sólo porque soy requerido y aceptado; no lo quiero. Cuando predico así a veces, todo se pone muy quieto y me da el sentir que... Señor, quiero que la gente sea feliz.
Amados, se está haciendo tarde y la cosa se está poniendo seria. Por favor, no me digas, no me digas que estás preocupado, no me digas que quieres que tus seres amados sean salvos, cuando estás pensando en Internet o en la TV. Vamos!. No sé cómo terminar esto, Dios ayúdame. Tengo el sentir de que esto tal vez no sea para toda la congregación, pero Él está hablando a algunos muy profundamente. Está hablando a tu corazón como al mío. Tal vez no necesitas tanta oración como yo, pero te imploro, te ruego, yo necesito oración. “Dios, voy a orar, no sé que más hacer, ya prediqué, y no sé como terminarlo, termínalo tú. Haz tú lo que quieras hacer; háblanos tú.  Señor, que haya alguien que venga al altar y confiese: No soy lo que era, no estoy donde debo estar. Dios, no tengo tu corazón, ni tu carga. Quería lo fácil, quería ser feliz. Pero Señor, el verdadero gozo sale de la angustia. Allí es donde está al gozo, cuando vemos que hemos tomado tu corazón y luego nos das dirección y nos das resultados perdurables. Veremos a una ciudad entera que viene al arrepentimiento y vemos a Nehemías que se levanta y dice: “Ahora es el tiempo de regocijarse, que el gozo del Señor sea tu fuerza”, pero ese gozo vino al ver la victoria que salió de la angustia. Oh Dios, no estoy castigando a esta iglesia, no estoy tratando de traer condenación a nadie, pero Dios, si lo haces por alguien, hazlo por mí,” Quiero que mi corazón se quebrante otra vez, quiero que me metas en tu corazón. Y quiero sentir el dolor y las necesidades de este pueblo también, para que cuando predique desde este púlpito, predique tu mente y tu corazón.

martes, 7 de diciembre de 2010

EL TEMOR A LOS RIESGOS.

El TEMOR A LOS RIESGOS

En un país en guerra, había un rey que causaba miedo. No siempre que tomaba prisioneros en batallas los mataba. Simplemente los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro lado, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.
El rey hacia formar  a los prisioneros en círculo en la sala les decía:
-         Ustedes pueden elegir  entre morir atravesados  por las flechas de mis arqueros, o pasar por esa puerta misteriosa.
Todos elegían  ser muertos por los arqueros.
Tiempo después, al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo  había servido fielmente al rey se dirigió al soberano y le dijo:
-         Señor, ¿Puedo hacerle una pregunta?
-         Dime, soldado  - repuso el soberano.
-         ¿Qué había detrás de la horrorosa puesta?
-         Ve y mira tu mismo, le respondió de inmediato el rey.
El soldado separó temerosamente la puerta  pero, a medida que ella se abría, fueron entrando unos brillantes  rayos de sol que iluminaron el ambiente. Finalmente descubrió que la puerta se abría sobre un camino que conducía a la libertad. El soldado, admirado, solo miró a su rey mientras este le explicaba:
-         Yo les daba a todos  la posibilidad  de realizar una elección; pero ellos preferían morir antes que arriesgarse a abrir  esa puerta.
¿Cuántas puertas  dejamos de abrir por el temor  al fracaso
¿Te has dado cuenta de que todos le tememos a lo desconocido y a veces nos  condenamos a lo conocido?